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Entrevista con Stéphane Schröder

Fundador de Guadua Bamboo SAS

Los Comienzos

Lleva dos décadas en la industria del bambú. ¿Cómo empezó todo?

Estudié en la Academia de Arte de Amberes, trabajé como soldador profesional y tuve un bar en el puerto de Amberes, Bélgica. Tres etapas muy distintas, pero que de alguna manera tenían sentido en su momento. Tras vender el bar, dejé atrás la vida nocturna. Quería experimentar el trópico, conectar con la naturaleza y buscar algo totalmente diferente a la selva de concreto del norte de Europa. Así que en septiembre de 2004, a los 28 años, empacé maletas y me mudé a Costa Rica.

El plan inicial era comercializar muebles antiguos. Costa Rica atravesaba un auge de inversión extranjera: los desarrolladores construían apartamentos de lujo, hoteles y eco-resorts, y buscaban piezas europeas exclusivas para amoblarlos. Durante unos años, el negocio funcionó muy bien.

Hasta que llegó el 2007. La crisis hipotecaria en Estados Unidos se desató y, de la noche a la mañana, la inversión se congeló, los desarrolladores desaparecieron y mi mercado colapsó. Debía encontrar un nuevo rumbo rápidamente.

Fue en ese momento cuando mi representante de ventas, un colombiano, entró a mi oficina con un florero de guadua. Sin decir mucho, lo tiró con fuerza contra el piso de concreto. Lo recogió de inmediato: ni un solo rasguño. Me quedé impactado. Siempre había imaginado el bambú como delgadas varas de jardín; no tenía idea de que pudiera alcanzar tales dimensiones, y mucho menos ofrecer esa resistencia estructural.

Esa misma noche investigué a fondo sobre la guadua y quedé fascinado al instante. Me parecía increíble que un recurso natural tan extraordinario fuera casi desconocido en el mundo occidental en ese momento. Me fijé una meta clara y, para agosto de 2007, ya había lanzado www.guaduabamboo.com. Como en ese momento aún no era posible abastecerse a nivel local, comencé a importar muebles de bambú desde Asia para mantener el negocio en marcha mientras estructuraba el siguiente paso.

Tienda de muebles antiguos en Costa Rica
Muebles de bambú de Indonesia en Costa Rica

¿Importar muebles de bambú desde Asia fue su primer paso en la industria del bambú?

Sí, pero hay un contexto importante detrás de eso. Durante la crisis, un cliente se llevó prácticamente todo mi inventario de muebles antiguos sin llegar a pagarlo. En pocas palabras, perdí todo de mi capital de un solo golpe.

Por eso, al lanzar el sitio web, necesitaba un modelo de negocio que minimizara el riesgo al máximo. Me asocié con un fabricante en Indonesia y comencé a ofrecer muebles de bambú al mercado costarricense bajo un esquema del 50% de anticipo y 50% contra entrega. Los clientes pagaban antes de que yo realizara el pedido, por lo que no asumía riesgos de inventario. Así fue como logré recuperarme financieramente en cuestión de meses.

Sin embargo, la importación nunca fue el objetivo final. Desde el primer día, mi meta era fabricar a nivel local en Centroamérica utilizando especies nativas. Para abril de 2008 completé esa transición y ya estaba comercializando mis propios diseños, fabricados directamente en Costa Rica.

¿Cómo pasó de vender muebles a consolidar uno de los viveros de guadua y bambú más importantes de América Latina?

En 2009 contacté a un entusiasta belga del bambú en Nicaragua que había hecho un hallazgo increíble: la especie nativa Guadua aculeata estaba pasando por un proceso de floración masiva y producción de semillas, un fenómeno natural que ocurre aproximadamente cada cien años. Para un cultivador, eso equivale a encontrar oro.

En agosto de 2009 inicié las primeras pruebas de germinación con ese lote de semillas nicaragüenses. Una vez comprobé su efectividad, llevé decenas de miles de semillas a Costa Rica para establecer un vivero comercial formal, el cual abrió sus puertas en abril de 2010.

Al mismo tiempo, cosechábamos y procesábamos varas en Nicaragua. En marzo de 2010 despaché mi primer contenedor de varas de guadua estructural hacia Estados Unidos, lo cual representó un gran hito. Para noviembre de ese mismo año, nuestro trabajo contribuyó a que el Ministerio del Ambiente de Nicaragua reconociera oficialmente la guadua como un recurso maderable sostenible de alto valor para exportación. Fue la primera vez que la especie recibió un reconocimiento formal de ese nivel en dicho país.

Stéphane Schröder con semillas de bambú Guadua en Costa Rica

En ese momento operaba en dos países simultáneamente. ¿Cómo logró gestionar ambas operaciones?

Sinceramente, era complejo. Nicaragua contaba con el recurso forestal, pero la logística y el panorama político eran cada vez más inestables. Por eso, en 2011 decidí consolidar el procesamiento en Costa Rica e instalé mi primera planta de inmunizado de guadua. Esto me permitió asumir el control total sobre la calidad de la preservación, dejando atrás los procesos improvisados. Pocos meses después despaché mi segundo contenedor de guadua inmunizada hacia México, lo que significó un avance decisivo.

Sin embargo, en ese punto me enfrenté a un obstáculo insuperable. Recibía solicitudes constantes de arquitectos y constructores de todo el mundo a través del sitio web, pero la Guadua angustifolia no crece de forma nativa en Costa Rica. El suministro local estaba bajo el control de un monopolio de pocas plantaciones pequeñas, lo que elevaba drásticamente los costos. Tanto los artesanos como los constructores locales expresaban su preocupación con toda razón: sin un suministro confiable, abundante y a precios competitivos, era imposible escalar el negocio en ese país.

Primer tanque de tratamiento de Stéphane Schröder en Costa Rica

De Centroamérica a Colombia

¿Cuál fue el siguiente paso?

Antes de poder resolver ese problema, la situación se complicó aún más. En julio de 2012 tuve que salir de Costa Rica debido a inconvenientes migratorios. Dejé atrás la operación y volví a Bélgica. Fueron meses difíciles; construir un proyecto durante años y luego verte obligado a pausarlo por factores externos no es fácil.

Sin embargo, el tiempo en Bélgica me dio claridad. El problema de suministro en Costa Rica no se podía solucionar desde allá. Si quería trabajar con Guadua angustifolia a la escala y con los estándares de calidad que buscaba, tenía que ir a Colombia, el país donde esta especie crece de manera nativa y abundante. En julio de 2013 tomé la decisión y me mudé a Colombia.

En cuestión de meses alquilé un predio, instalé una nueva planta de inmunizado y comencé a despachar contenedores de guadua inmunizada hacia los Países Bajos. Todo avanzó más rápido de lo proyectado.

Stéphane Schröder dentro de un contenedor de carga con guadua rolliza de Colombia

Parecía que todo finalmente tomaba el rumbo correcto.

Así era, hasta que los trámites migratorios volvieron a ser un reto. Como aún no contaba con la residencia formal en Colombia, debía salir del país cada tres meses, lo que limitaba la capacidad operativa de la empresa.

Pero una de esas salidas obligatorias se convirtió en una oportunidad clave. En octubre de 2014 viajé a los Países Bajos para visitar a Pim van der Eng, un cliente que nos compraba contenedores para dos proyectos arquitectónicos pioneros: dos parqueaderos estructurales en La Haya y Ámsterdam. Quería ver las obras terminadas. Durante el viaje analizamos el potencial de crear una cadena de suministro directa para el mercado europeo. La afinidad comercial y personal fue inmediata, y junto con su esposa, Sandra Bonne, decidimos fundar la empresa desde cero. Así nació Bamboo Import Europe (hoy Masters of Bamboo).

Me uní oficialmente en febrero de 2015. El modelo era claro: importar Guadua angustifolia de alta calidad directamente desde Sudamérica y gestionar toda la logística de exportación e importación. Durante años viajé constantemente entre Colombia y los Países Bajos, supervisando el aprovechamiento y el tratamiento en origen, mientras Pim y Sandra lideraban la distribución en Europa. Juntos logramos consolidarla como la empresa líder en importación y distribución de guadua estructural, cerramientos y paneles decorativos en el continente europeo.

En 2020 llegó la pandemia y, como a muchos, me hizo replantear mi camino. Tenía dos opciones: quedarme en Europa en una gestión de oficina o volver al trabajo de campo en Latinoamérica. Extrañaba el trabajo directo con la tierra, el contacto con la gente y la vida en el campo. Acordamos que mi ciclo directivo en Europa había cumplido su etapa y que me enfocaría al 100% en la producción y el desarrollo forestal en Colombia. Vendí mis participaciones en la compañía, manteniendo una alianza comercial activa que continúa hasta hoy. En octubre de 2020 regresé a Colombia.

El Guadua Bamboo de Hoy

Regresó a Colombia tras consolidar el mayor distribuidor de guadua en Europa. ¿Con qué panorama se encontró al volver?

Construir la distribuidora más grande de Europa fue un gran logro, pero desde una oficina en el exterior es imposible controlar la calidad en su totalidad. Para garantizar los estándares de un material estructural como la guadua, hay que estar en el territorio donde se cultiva, se aprovecha y se inmuniza. Ahí es donde se realiza el trabajo determinante y donde realmente me corresponde estar.

Además, por primera vez contaba con las condiciones para estructurar todo de manera definitiva: mi residencia permanente en regla y la posibilidad de adquirir un predio propio. La meta era integrar en un solo lugar la experiencia acumulada durante quince años: desde el vivero y la reforestación, hasta el procesamiento industrial, la construcción y el ecoturismo.

En enero de 2021 adquirí un predio de 32 hectáreas cerca del lago Calima, en el Valle del Cauca. Había sido una finca ganadera tradicional golpeada por la deforestación y la degradación del suelo, pero ofrecía el escenario ideal: un terreno para restaurar y desarrollar un proyecto desde cero con los criterios correctos.

Stéphane Schröder en la Hacienda Guadua Bamboo en Colombia

Transformar un suelo degradado en un complejo agroindustrial operativo es una tarea de gran escala.

Así es, pero el enfoque era claro. Quince años de aprendizaje en cinco países enseñan con precisión cómo debe estructurarse una planta de procesamiento eficiente. Diseñamos la infraestructura productiva bajo un flujo lineal continuo: los culmos de guadua en verde ingresan por un extremo y avanzan de forma sistemática por las estaciones de lavado, inmunizado por inmersion, secado y almacenamiento. Sin desplazamientos innecesarios ni reprocesos. Es un principio simple que optimiza la eficiencia operativa.

Hoy en día, la infraestructura funciona de manera integral. En el área forestal adelantamos un programa de reforestación con especies nativas y bambúes, un vivero comercial de alta productividad y una colección botánica viva con más de 60 especies exóticas traídas de distintas regiones del mundo. En el componente industrial operamos la planta de transformación de guadua inmunizada, esterilla y latas para construcción. Adicionalmente, abrimos las puertas al ecoturismo con senderos interpretativos a través de las plantaciones.

En el área de la construcción fuimos más allá de la venta de varas de guadua. Actualmente desarrollamos prefabricación modular y proyectos arquitectónicos completos, con obras ejecutadas en Colombia y material exportado para proyectos internacionales. Es el modelo de empresa que proyecté al adquirir la propiedad; un desarrollo continuo que sigue sumando nuevas estructuras, siembras y colecciones botánicas.

Hacienda Guadua Bamboo en 2021
2021
Hacienda Guadua Bamboo en 2025
2025

Comenzó como soldador antes de todo esto. ¿Esa experiencia aún influye en su trabajo diario?

En la metalmecánica, corregir un error es sencillo: se puede soldar una pieza adicional, cortar, pulir y rehacer la sección. La guadua no da ese margen. Si cometes un error en un corte o en un ensamble, tienes que desechar la pieza y empezar de nuevo. Por eso, la construcción con guadua exige incluso más precisión.

Esa mentalidad de taller se mantiene intacta. En conjunto con nuestro maestro constructor, abordamos cada estructura de guadua con el mismo rigor y la disciplina técnica de un taller metalúrgico. Cada detalle de unión y cada dimensión se verifica en la planta antes de salir a obra. Además, en el campo siempre hay maquinaria o herramientas por adaptar o reparar, por lo que sigo diseñando y fabricando gran parte de nuestros propios equipos. Los viejos hábitos no se pierden.

Stéphane Schröder soldando

Tras dos décadas en el sector, ¿hacia dónde se dirige Guadua Bamboo?

Es difícil predecir el futuro con exactitud. Factores como la inteligencia artificial, la inestabilidad política o los cambios en la economía global transforman los mercados a un ritmo acelerado. Por eso, nuestro modelo se basa en la adaptabilidad y la versatilidad.

La empresa puede balancear sus líneas de negocio según las dinámicas del mercado: exportación de material inmunizado, construcción nacional, ecoturismo, venta de plantas en vivero, prefabricación modular y nuestra programa de reforestación “Adopta un Bambú“.

Lo que me genera total optimismo es que nuestro trabajo no se puede automatizar ni sustituir por tecnología digital. Cada guadua cosechada, cada ensamble tallado y cada plántula cultivada requieren del criterio y la destreza humana. Además, existe un interés creciente por reconectarse con la naturaleza y construir con materiales sostenibles de bajo impacto ambiental. Esa demanda de autenticidad y sostenibilidad seguirá fortaleciéndose.

Artesanos cortando uniones de bambú a mano

Preguntas Finales

¿Qué le sirve de inspiración?

Los agricultores y la gente del campo. Su disciplina y resiliencia ofrecen una gran lección. Se levantan antes que nadie, asumen jornadas de trabajo pesado y enfrentan el riesgo de perder el esfuerzo de una temporada por factores climáticos o plagas, e independientemente de todo, continúan adelante.

¿Cómo se traduce esa visión en la gestión de su empresa?

Nos enfocamos en generar un impacto social real. Somos de las pocas empresas del sector en la zona que vincula a trabajadores rurales mediante contratación formal, con salarios dignos y todas las prestaciones de ley. Además, impulsamos un programa de artesanías para mujeres de la comunidad local, facilitándoles guadua inmunizada, insumos y acceso a nuestro taller para que elaboren piezas terminadas que comercializamos a nivel nacional e internacional. Cuando recibimos el reconocimiento en el Premio a la Excelencia en 2025, compartimos directamente el beneficio económico con todo nuestro equipo de trabajo. El verdadero desarrollo empresarial debe transformar el entorno local.

¿Cuál es su frase favorita?

“Hay tres tipos de personas en este mundo: las que hacen que las cosas sucedan, las que miran cómo suceden las cosas y las que se preguntan qué sucedió.”

Es la frase a la que siempre vuelvo.

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